Cómo Cuidamos el Bonsái

El bonsái es una obra de arte, pero es un ser vivo que necesita de alguien que lo cuide para vivir y manifestar su belleza. Tiene por un lado la rusticidad de un árbol del bosque, pero por otro la fragilidad de quien no se puede valer por sí mismo para sobrevivir. El riesgo es perder ese equilibrio que llevo muchos años desarrollar y tallar, ese diseño y sensación de inmensidad e infinito que transmite; por eso su cuidado es todo un desafío.

Cuidados generales: El cuidado del bonsái depende de muchas variables. No hay una regla fija, hay criterios. ¿De qué depende? Depende, por ejemplo, del lugar donde se lo ubique.

No es lo mismo que viva en un patio de piedra que tiende a cocinar y secar mucho con el sol que una galería reparada del sol de la tarde. Ni tampoco es lo mismo el invierno que el verano. Ni la primavera que el otoño. Ni un clima con mucha humedad y nubes que un día de fuerte viento seco y mucho sol.

Riego

¿Cuál es el primer punto a cuidar? Definitivamente, el riego. Es una planta con un sustrato muy chico para el tamaño del árbol, tiene un depósito de agua muy chico (la maceta) para una planta muy demandante de agua con muchas hojas. Por eso el riego es principal factor de riesgo para la supervivencia de un bonsái en maceta. Una regla fundamental para definir el momento de riego es revisar si la superficie del sustrato (tierra) está seca.

 Si está seca es una señal de que hay que regar pues las raíces han absorbido el agua. Entonces, un patio de piedra caliente con poco viento en un verano seco, la superficie tenderá a secarse hasta 4 veces por día. Entonces habrá que regar hasta 4 veces en el día. En otro extremo en días de invierno frío y con mucha humedad, la superficie tenderá a secarse cada dos o tres días, entonces sin dejar de revisar diariamente la superficie del sustrato, convendrá regar cada dos o tres días.

 La segunda regla del riego es la calidad del agua. La mejor de todas por excelencia es el agua de lluvia. Tiene los nutrientes y la acidez de la atmósfera; limpia de sales y tóxicos el sustrato. Cuando no es suficiente la lluvia, convendrá depositar el agua en baldes para que se evapore el cloro o decanten las sales del pozo en el fondo del balde. De esa manera se desintoxica el agua.

 La tercera regla es regar con abundancia de manera que salga un excedente de agua por abajo de la maceta, limpiando el exceso de sales o de cloro que deposita el agua corriente o de pozo en el sustrato. Si no sale el agua por debajo de la maceta, es un síntoma que el agua corriente no circula y deposita tóxicos en la tierra. Eso genera un exceso de salinidad (cloro de agua corriente o sales de pozo) que le impide a las raíces absorber los nutrientes y el agua del sustrato de la maceta.

La cuarta regla es depositar alimento sano en el sustrato: fertilizantes. Pero existe un riesgo: hay un equilibrio que si se rompe se intoxica el sustrato (por ejemplo exceso de fosforo o de nitrógeno puede quemar las raices). Entonces lo mejor para mantener el equilibrio en el sustrato es usar fertilizantes orgánicos.  Estos enriquecen el sustrato y nutren las raíces creando un equilibrio sano en la tierra.

Si uno tiene bonsais frutales como un manzano se puede comprar orgánicos especiales para frutales. Si uno es muy pero muy detallista se puede pedir ayuda a un ingeniero agrónomo y armar un programa de alimentación y medición de los nutrientes del sustrato. Pero eso ya es un trabajo profesional de cultivador.

Lugar

Un bonsái puede ir a cualquier lado, incluso al interior de una casa u oficina, pero lo mejor es que esté al aire libre en un lugar reparado de fuertes vientos donde pueda recibir agua de lluvia y una brisa suave pero constante.

Si el bonsái se coloca en una galería es bueno que por lo menos le dé medio día de sol directo y también moverlo para que reciba el agua de lluvia que tantas propiedades nutritivas tiene sobre la planta y el sustrato. Si se coloca en el interior de una oficina o casa, debe darle el sol directo, pero con un cuidado especial por el control de la temperatura, ya que si la ventana está cerrada el bonsái puede llegar fácilmente a una temperatura superior a los 40-50-90 grados y cocinarse o morir por el stress.

También en un lugar a cubierto del sol y de la lluvia debe cuidarse especialmente la calidad del agua (que no tenga sal ni cloro) porque si no con el paso del tiempo el agua salinizará la tierra de la maceta. Cuanto más al reparo del sol y de la lluvia este el bonsái, más cuidados va a necesitar en la calidad del agua, en la ventilación (replicar la natural), en la luz y en los nutrientes.

El drenaje es vital (regar con abundancia para que el agua misma limpie los excesos de sales) en el interior de un edificio. Es decir en el interior de una casa u oficina se multiplican los cuidados, deben tomarse las mismas precauciones que con un bonsái en el exterior pero se suman otras. Los riesgos son mayores.

Poda

El bonsái es una planta coqueta que necesita de una peluquería constante. Un artista le dio una forma a lo largo de varios años pero luego su cuidador deberá podarlo regularmente para que no pierda su forma. Debe cuidar la forma que la planta y su artista lograron en su juventud. Esa forma si está bien lograda transmite una sensación de eternidad, de conexión con la naturaleza.

La poda básica es la de un jardinero con una Eugenia o con una simple hortensia o la Rosa o el simple pasto que se rebela y quiere desbandarse quitándole ese diseño que uno busca en un jardín o en una planta. Es pura estética. Es uno de los cuidados más lindos para hacerle a un bonsái. Cuando con la poda se busca darle una forma a un bonsái, ya es un trabajo de muchos años y que requieren de una formación y entrenamiento más intenso.

Plagas

Cada especie tiene sus depredadores naturales: pulgón, cochinilla, arañuela, etc. Los frutales son muy propensos a ataques de hongos y plagas. Sugerimos siempre mirar la hoja, mirar los dos lados de la hoja para detectar cuanto antes los intrusos. Allí se esconden.

El más difícil de detectar es la arañuela… se ven como un polvo rojizo o blanco (dependiendo de la especie) en la parte de abajo de la hoja. Y el síntoma es el resecamiento de la hoja. La cochinilla también ataca las ramas y es fácil de detectar por su color blanco.

Lo mejor es consultar sitios web especializados en cuidado de plantas y mirar los síntomas que presentan una planta y comparar. O pedir asesoramiento a un profesional. Lo mejor es que sólo usen insecticidas y fungicidas orgánicos (requieren mayor frecuencia pero no son tóxicos) y limpien con algodón la planta si se trata de una pieza única.

Estos insecticidas se encuentran fácilmente en tiendas especializadas o en grandes supermercados o en tiendas de internet.

Por último te invitamos a que mires nuestra escena de bonsáis, nuestra sección exclusiva de bonsáis y también estos lindos conjuntos con bonsáis en nuestra sección exclusiva del local.

Esperamos que este artículo sea de ayuda con el cuidado de tus bonsáis y ante cualquier duda, podes consultarnos en Cecileboutique.com.