Las hortensias, pertenecientes al género Hydrangea, constituyen uno de los arbustos florales más apreciados por su porte elegante y su extraordinaria capacidad para llenar espacios con color.

Originarias de diversas regiones de Asia, especialmente Japón, China y Corea, hoy se cultivan en numerosos países y existen más de cien especies y variedades reconocidas. Su floración abundante y su resistencia relativa las han convertido en un elemento fundamental en jardines templados y en colecciones ornamentales alrededor del mundo.

Aunque su apariencia puede sugerir una planta exigente, las hortensias son, en realidad, arbustos nobles y agradecidos siempre que se les proporcione un entorno adecuado. Comprender sus necesidades de luz, agua, suelo y mantenimiento es clave para disfrutar de una floración vigorosa temporada tras temporada.

 


Luz y temperatura

El lugar de plantación es determinante para el crecimiento saludable de la hortensia. Se desarrolla mejor en condiciones de sombra parcial, donde recibe luz indirecta o algunas horas de sol suave durante la mañana. La exposición al sol directo durante el verano puede provocar quemaduras en las hojas, deshidratación acelerada y reducción de la floración. En climas templados, con temperaturas entre 15 y 20 °C, la planta muestra un comportamiento especialmente activo, aunque puede adaptarse a ambientes más fríos siempre que no se la exponga a periodos prolongados de heladas intensas.

Por el contrario, los climas excesivamente secos y calurosos presentan dificultades, ya que las hortensias requieren cierta humedad ambiental para mantener la rigidez de su follaje y el color de sus inflorescencias. En zonas con veranos muy cálidos, es fundamental aumentar la protección frente al sol y asegurar un aporte regular de agua.

 

Riego

Las hortensias valoran de manera particular los suelos húmedos y la estabilidad en los niveles de humedad. Esto no significa un encharcamiento permanente, sino mantener el sustrato fresco sin permitir que llegue a secarse por completo. Es recomendable dirigir el riego directamente al suelo y la base de la planta, evitando mojar en exceso hojas y flores para reducir la posibilidad de aparición de hongos.

Durante los meses más calurosos, la frecuencia de riego debe incrementarse. En macetas, la planta puede perder agua más rápidamente, por lo que es útil colocar un plato con agua durante las jornadas más extremas, siempre cuidando que no permanezca saturada por demasiado tiempo. En jardines, un acolchado orgánico ayuda a conservar la humedad y a proteger las raíces del calor.

 

Plantación y trasplante

El trasplante de hortensias se recomienda en primavera o en otoño, momentos en los que la planta se encuentra en un estado de menor estrés y puede adaptarse mejor al nuevo espacio. Si se cultiva en maceta, esta debe ser al menos dos o tres veces más amplia que el cepellón original para permitir un desarrollo radicular adecuado. Al ubicar la planta en su nuevo recipiente, se sugiere llenar la mitad con tierra, regar suavemente y luego completar con sustrato hasta cubrir por completo.

La elección del sustrato es esencial. Las hortensias se benefician de suelos ligeramente ácidos, por lo que es recomendable utilizar tierra formulada para plantas acidófilas o mezclar un sustrato orgánico con componentes que mantengan un pH adecuado.

En jardines, la plantación debe realizarse en pozos profundos, al menos dos o tres veces mayores que el tamaño del cepellón. Una vez colocada la hortensia, se cubre la mitad del espacio con tierra, se riega y luego se completa con el sustrato restante. La distancia entre plantas varía según el diseño del jardín, pero generalmente se dejan entre 90 centímetros y tres metros para permitir un crecimiento equilibrado.

 

Floración

La floración de la hortensia se extiende desde la primavera hasta principios de otoño, convirtiéndola en una de las protagonistas indiscutidas de la temporada. Fuera de ese periodo, la ausencia de flores es completamente normal y no indica un problema en la planta. Para mantener floraciones abundantes, se recomienda aplicar un fertilizante específico durante la temporada de crecimiento y realizar una poda suave de las flores marchitas.

Este gesto, conocido como “deadheading”, ayuda a la planta a redirigir su energía hacia nuevos brotes en lugar de sostener estructuras envejecidas. En algunos casos, además, el sustrato y el pH influyen en el color de sus flores, fenómeno que ha sido ampliamente estudiado en variedades como Hydrangea macrophylla.

 

Poda

La poda de hortensias se realiza preferentemente en invierno, cuando la planta entra en reposo. El objetivo es eliminar ramas viejas o dañadas, mejorar la circulación de aire y estimular un crecimiento vigoroso para la siguiente temporada. Se aconseja reducir la planta aproximadamente a un tercio de su tamaño, retirando primero los tallos secos o débiles.

Los tallos que hayan florecido se recortan dejando algunos centímetros para promover nuevos brotes. Es importante evitar cortes demasiado drásticos que dejen la planta al ras del suelo, ya que esto puede debilitar su capacidad de producir flores. Del mismo modo, no realizar podas por varios años genera floraciones más pequeñas y ramas frágiles, por lo que mantener un equilibrio es clave.

 


Las hortensias son arbustos de gran belleza que, con los cuidados adecuados, pueden ofrecer floraciones generosas y un impacto visual notable en jardines y macetas. Su equilibrio entre rusticidad y delicadeza las convierte en una opción ideal para quienes buscan una planta ornamental de larga vida y presencia marcada. Comprender sus necesidades de luz, agua, sustrato y poda permite que se desarrollen con plenitud y que exhiban cada temporada la espectacular diversidad de sus flores.

Cuidarlas es, en última instancia, una invitación a disfrutar del ritmo natural, el color y la transformación continua de uno de los géneros más apreciados de la jardinería contemporánea.

 

 

 

Fuentes: 

Ibañez-Barboza, M. J., Livera-Muñoz, M., Carrillo-Salazar, J. A., Arévalo-Galarza, M. L., Sandoval-Villa, M. & González-Camacho, J. M. “Efecto de aluminio y pH sobre el desarrollo y pigmentación floral de Hydrangea macrophylla mediante redes neuronales artificiales.” Revista Fitotecnia Mexicana, 46(2), 187-194, 2023. SciELO México

Bautista-Vargas, E., Benavides-Mendoza, A., Rodríguez Mendoza, M. de las N., González-Fuentes, J. A., Robledo-Torres, V. & Sandoval-Rangel, A. “Lodo industrial textil en la producción de hortensia (Hydrangea macrophylla L.) en maceta.” Revista Mexicana de Ciencias Agrícolas, Vol. 6, Núm. Especial, 2359-2370, 2015. SciELO México+1

Balado, R. F. “Investigación de rutina en las inflorescencias de la Hydrangea macrophylla.” Tesis doctoral, Universidad Nacional de La Plata (UNLP), 1948. Sedici

Romero Solano, M. A. “Evaluación de diferentes sustratos para cultivar hortensias (Hydrangea macrophylla Tumb.).” Tesis de grado, Facultad de Ingeniería Agropecuaria, UTE, 2017. repositorio.ute.edu.ec

Jardín Botánico (sitio web). “Hortensias.” (Sección de cultivo y suelo, información de pH y necesidades). jardinbotanico.org

Revista Cultivar. “El secreto de las hortensias (Hydrangea macrophylla)”: explica cómo el pH y el aluminio afectan el color de las flores. revistacultivar-es.com

 

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