Los cactus son plantas fascinantes que destacan por su capacidad de sobrevivir en condiciones extremas y por su enorme variedad de formas, colores y tamaños. Aunque suelen considerarse plantas “indestructibles”, requieren cuidados específicos para crecer correctamente, especialmente en regiones de clima húmedo como Buenos Aires, donde las lluvias frecuentes, la falta de sol en invierno y la humedad ambiental pueden jugar en contra de su salud. En esta guía encontrarás una explicación detallada de cada aspecto fundamental para cuidar adecuadamente un cactus en tu hogar.
Luz
La luz es un factor clave para el desarrollo saludable de un cactus. La mayoría de las especies necesitan entre 4 y 8 horas de luz directa al día, algo que no siempre se logra en interiores.
Para compensarlo, buscá ubicarlos en las ventanas más luminosas de la casa: las orientadas al norte reciben sol todo el año, y las del oeste ofrecen el sol más intenso de la tarde.
Si notás que tu cactus se estira, pierde grosor, se inclina hacia un lado o cambia su tono verde a uno más pálido, es señal de falta de luz. En estos casos, podés rotar la maceta cada una o dos semanas para que el crecimiento se mantenga parejo. Si vivís en un departamento con poca luz, una lámpara de cultivo (grow light) puede ser una excelente herramienta en meses de baja luminosidad.

Riego
En zonas húmedas, el riego debe ser aún más cuidadoso que en climas secos. La humedad ambiental de Buenos Aires hace que el sustrato tarde más en secarse, sobre todo en invierno o en días lluviosos. Por eso, no conviene regar “cada tantos días”, sino cuando la tierra esté completamente seca. Podés comprobarlo introduciendo un palito en la tierra hasta el fondo o levantando la maceta para notar si está muy pesada.
En primavera y verano, un cactus puede necesitar riego cada 15 a 25 días en Buenos Aires (dependiendo del tamaño de la maceta, la ventilación y la luz que reciba). En otoño e invierno, especialmente entre mayo y agosto, el riego puede disminuirse drásticamente: muchas personas riegan solo una vez al mes o incluso una vez cada seis semanas, porque la humedad ambiental mantiene el sustrato húmedo más tiempo.
Es fundamental evitar que quede agua acumulada en el plato o base de la maceta, ya que esto genera un ambiente ideal para hongos.

Sustrato
El sustrato es uno de los puntos más importantes para quienes viven en ambientes húmedos. Los cactus necesitan una mezcla extremadamente drenante para evitar la retención de agua alrededor de las raíces. En Buenos Aires, lo ideal es usar un sustrato con una proporción más alta de componentes minerales que en otras regiones.
Una mezcla recomendada es:
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40% tierra universal suelta
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30% arena gruesa o arena de río lavada
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20% perlita
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10% piedra pómez, grava volcánica o gravilla fina
Este tipo de mezcla permite que el agua se drene casi de inmediato y que el sustrato se airee con facilidad, evitando acumulación de humedad en días de lluvia o neblina. Evitá la tierra negra compacta o los sustratos “de interior” comunes, ya que mantienen demasiada humedad.
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Temperatura
Aunque los cactus prefieren temperaturas cálidas entre 20 °C y 30 °C, soportan bien los climas húmedos durante todo el año si no están expuestos a heladas o frío. Lo que más los afecta no es la temperatura en sí, sino el ambiente frío + húmedo, que favorece hongos y pudriciones. En otoño e invierno, es recomendable mantenerlos en lugares protegidos de lluvias y con buena ventilación.
Si los tenés en balcones abiertos, es buena idea acercarlos a la pared o ponerlos bajo techo cuando bajan las temperaturas o llueve durante varios días seguidos.

Fertilización
En ciudades húmedas, la fertilización sigue siendo importante para un crecimiento equilibrado. Durante primavera y verano, aplicá fertilizante específico para cactus una vez al mes. Estos fertilizantes tienen poco nitrógeno, lo que evita un crecimiento blando que podría ser más susceptible a hongos. Suspendé la fertilización durante otoño e invierno, ya que los cactus entran en reposo y no usan los nutrientes de la misma forma.

Maceta adecuada
La maceta es clave en climas húmedos. Las macetas de barro o terracota son ideales porque absorben parte de la humedad del sustrato y permiten una evaporación más rápida. Las macetas plásticas mantienen la tierra húmeda por más tiempo y pueden favorecer la aparición de hongos en temporadas húmedas. Independientemente del material, asegurate de que tengan orificios de drenaje amplios y, si es posible, elevá la maceta unos centímetros del plato para evitar que el agua quede en contacto constante con la base.

Plagas comunes
La humedad de Buenos Aires favorece la aparición de cochinillas, ácaros y hongos. La cochinilla algodonosa es especialmente frecuente: se reconoce por bolitas blancas entre las costillas, en la base de las espinas o en la superficie del sustrato. Los ácaros rojos pueden aparecer en ambientes muy secos y calurosos, mientras que los hongos prosperan en ambientes húmedos y con poca ventilación.
Para mantener plagas bajo control:
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Revisá tus cactus cada 1 o 2 semanas.
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Evitá rociar con agua o humedad directa.
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Asegurate de que el sustrato no quede húmedo varios días seguidos.
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Aplicá alcohol isopropílico con un hisopo sobre cochinilla visible.
Si el problema es persistente, usá insecticidas específicos para cactus o productos antifúngicos, siempre siguiendo las indicaciones.

Los cactus son plantas nobles que se adaptan fácilmente a distintos ambientes, incluso a climas húmedos como el de Buenos Aires, siempre que se les brinden los cuidados adecuados. Con una buena combinación de luz, riego controlado, sustrato liviano y prevención de plagas, pueden crecer sanos durante muchos años.
Conocer sus necesidades te permitirá disfrutar de su belleza y vitalidad en cualquier época del año.

Fuentes
Kiesling, R. “Los géneros de Cactaceae de Argentina”. Sociedad Argentina de Botánica
Quipildor, V. “Un análisis del cactus columnar Echinopsis terscheckii "Repositorio Institucional CONICET
Barbarich, M. F. “Estudio multidisciplinario de los cardones (Trichocereus spp.)” bibliotecadigital.exactas.uba.ar
Andrade, J. L. “El metabolismo ácido de las crasuláceas” . listas.exa.unne.edu.ar
Domínguez, F. M., et al. “Estudios de los efectos del pH, densidad estomática, ácido …” Dialnet
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