Las cicas, conocidas popularmente como “palmeras de sago”, son plantas que llaman la atención por su porte imponente, sus hojas rígidas y su aspecto prehistórico. Aunque a primera vista parecen palmeras, no lo son: pertenecen a un grupo de plantas antiquísimo que existía incluso antes de los dinosaurios.
Su crecimiento extremadamente lento, su resistencia y su belleza escultórica las convierten en una especie muy especial para quienes buscan una planta noble y duradera.
En esta guía vas a encontrar todo lo necesario para cuidar una cica correctamente, especialmente si vivís en una ciudad de clima húmedo como Buenos Aires, donde la humedad ambiental, el exceso de agua y la falta de sol en invierno pueden complicar su desarrollo.
Luz
La cica necesita buena cantidad de luz para mantenerse saludable. Lo ideal es que reciba sol directo entre 3 y 6 horas al día, aunque también puede adaptarse a luz muy brillante sin sol directo. En ambientes con poca luz, sus hojas pueden volverse más largas, débiles y de color verde más claro.
En Buenos Aires, donde los inviernos son nublados y los interiores suelen tener luz limitada, es recomendable ubicarla cerca de ventanas orientadas al norte, noreste o noroeste. Si vive en exterior, puede recibir sol directo de mañana o de tarde sin problemas.
Cuando la luz no es suficiente, la planta deja de emitir nuevas “coronas” de hojas, o las que aparecen salen más pequeñas. En departamentos muy oscuros puede beneficiarse de una lámpara de cultivo (grow light).

Riego
La cica tolera muchísimo mejor la falta de agua que el exceso. En climas húmedos como Buenos Aires, donde el sustrato tarda más en secarse, es fundamental controlar el riego para evitar pudriciones.
Regá solo cuando la tierra esté completamente seca. Esto puede significar:
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En verano: cada 15 a 25 días.
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En otoño e invierno: cada 30 a 45 días, dependiendo de la ventilación y de cuánta luz reciba.
La cica tiene un tallo subterráneo grueso (llamado “caudex”) que acumula agua, por eso es muy sensible al encharcamiento. Evitá dejar agua en el plato y procurá que el sustrato drene rápido.
Si las hojas se tornan amarillas desde la base, puede ser exceso de agua. En cambio, si aparecen puntas secas y tostadas, suele ser falta de riego o sol excesivo.

Sustrato
El sustrato ideal para una cica debe ser liviano, muy aireado y de drenaje rápido, porque las raíces son sensibles al exceso de humedad.
Mezcla recomendada:
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40% tierra universal
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30% arena gruesa o arena de río lavada
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20% perlita
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10% piedra pómez, grava volcánica o leca pequeña
En Buenos Aires conviene aumentar la proporción de arena o grava para evitar el estancamiento de agua en días de alta humedad o lluvias prolongadas.
Evitá sustratos pesados o compactos; pueden provocar hongos en el caudex y pudrición radicular.

Temperatura y Fertilización
La cica prefiere temperaturas cálidas entre 20 °C y 30 °C, pero soporta muy bien el frío moderado. Puede tolerar hasta 5 °C durante cortos períodos, siempre que el sustrato esté seco.
Lo que más la afecta es el frío + humedad al mismo tiempo, por lo que en invierno es mejor evitar dejarla bajo lluvias continuas o en lugares muy húmedos. Los balcones semicubiertos o interiores bien iluminados funcionan perfecto durante los meses fríos.
Durante primavera y verano, la planta crece más activamente. En este período podés aplicar un fertilizante balanceado cada 30 o 45 días. También funcionan muy bien los fertilizantes de liberación lenta.
En otoño e invierno suspendé la fertilización, ya que la planta entra en reposo y no utiliza los nutrientes.

Plagas comunes y sus toxinas
Las cicas son resistentes, pero en ambientes urbanos húmedos pueden aparecer:
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Cochinilla algodonosa
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Cochinilla dura
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Hongos en el sustrato
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Ácaros en épocas de mucho calor y sequedad
Para prevenir: Revisá la planta cada dos semanas, evitá el exceso de riego, mantené buena ventilación, usá alcohol isopropílico en un hisopo para eliminar cochinilla puntual y en caso severo, aplicá un insecticida específico para plantas ornamentales.
Es importante resaltar que todas las partes de la Cica son altamente tóxicas para perros y gatos, especialmente las semillas. La ingestión puede causar daños graves al hígado y sistema nervioso.
Si hay mascotas en el hogar, se recomienda COLOCARLAS EN UN SITIO ELEVADO O EVITAR TENER ESTE TIPO DE PLANTA
La cica es una planta noble, resistente y de crecimiento lento que puede vivir décadas e incluso generaciones.
Con un riego controlado, buena luz y un sustrato adecuado, es una opción ideal para quienes buscan una planta escultural y duradera que aporte presencia a cualquier espacio.
Entender sus necesidades particulares —distintas a las de las palmeras comunes— te permitirá mantenerla vigorosa, fuerte y llena de vida durante muchos años.
Fuentes
Kiesling, R. “Las Cycadales en Argentina: diversidad y conservación”. Sociedad Argentina de Botánica.https://botanicaargentina.org.ar
Cabrera, A. L. Flora de la Provincia de Buenos Aires (incluye referencia a Cycadales). INTA. https://inta.gob.ar
Roldán, J., & Ferrucci, M. S. “Cycadales: Evolución y biogeografía”. Universidad Nacional del Nordeste. https://exa.unne.edu.ar
Vovides, A. P. “Biología y conservación de las cícadas”. Instituto de Ecología de México.https://www.inecol.mx
Hill, K. D. “Cycad biology and conservation”. Royal Botanic Gardens Sydney. https://www.rbgsyd.nsw.gov.au
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